Cómo saber si el disco duro está fallando, antes de perder la información
El disco es la única pieza del computador cuya falla te puede costar algo que no se compra de nuevo. Un procesador quemado se reemplaza; tres años de fotos, no.
La buena noticia es que casi siempre avisa. La mala es que las señales se confunden con «el equipo está lento» y se ignoran durante semanas.
Las señales, de la más clara a la más ignorada
Ruidos. Clics repetidos, un chasquido al encender, un zumbido que no estaba antes. En un disco mecánico eso es movimiento físico que no debería estar ocurriendo. Es la señal más clara y la que menos margen deja.
Archivos o carpetas que no abren. Documentos que dan error al abrirse, fotos que salen a medias o con franjas de color, carpetas que aparecen vacías y ayer no lo estaban.
El equipo se congela y vuelve. Se queda clavado treinta segundos, el indicador del disco fijo, y luego sigue como si nada. Eso es el disco reintentando leer un sector que ya no responde bien.
Pantallazos azules intermitentes, sobre todo si aparecen al abrir programas distintos y sin patrón claro.
El arranque tarda cada vez más, hasta que un día aparece «disco no encontrado» o el equipo arranca a la segunda o tercera vez.
Y la que casi nadie asocia: lentitud creciente. Un disco que empieza a fallar se pasa el tiempo reintentando lecturas. Por fuera eso se ve exactamente igual que un equipo lento, y por eso se ignora hasta que ya no arranca.
Lo primero que hay que hacer, y va antes que todo lo demás
Respaldar lo que importa. Ahora, no después de investigar.
Copia a un disco externo o a la nube lo que no puedes perder, empezando por lo más importante y no por lo más grande. Si el disco está muriendo, tenés una ventana y no sabés de qué tamaño es.
Un error muy común: pasar la tarde buscando en internet cómo reparar el disco mientras el disco sigue girando. Cada minuto encendido cuenta. Primero se salva, después se investiga.
Y lo segundo: apagarlo
Si ya oíste ruidos o el equipo dejó de arrancar, apágalo y no lo enciendas a ver si esta vez sí.
Eso es lo más difícil de pedir y lo más importante de esta página. Cada intento de arranque de un disco con daño físico puede empeorar el daño, y lo que se pierde en esos intentos no vuelve. La diferencia entre recuperar el 95 % y recuperar el 40 % suele estar en las veces que se intentó encender «por si acaso».
Lo que NO hay que hacer
- No instales programas de recuperación sobre el mismo disco. Escribir en un disco con datos por recuperar puede sobrescribir justo lo que se quería salvar.
- No lo metas al congelador. Es un consejo viejo que circula desde hace décadas y que hoy, con discos modernos, hace más daño que otra cosa.
- No lo formatees «para ver si se arregla».
- No abras el disco. Los platos de un disco mecánico se manipulan en condiciones que no existen en una casa ni en la mayoría de talleres; abrirlo en una mesa normal contamina la superficie y convierte una recuperación posible en imposible.
Falla lógica y falla física no son lo mismo
Es la distinción que decide todo lo que viene después.
Lógica — el disco está bien físicamente, pero el sistema de archivos se corrompió, se borró algo por error o una partición dejó de reconocerse. Es la más frecuente y la que mejor pronóstico tiene.
Física — hay daño mecánico o electrónico real. Cabezales, motor, controladora. Aquí el pronóstico depende del alcance, y es donde más pesa cuántas veces se intentó encender.
Un diagnóstico distingue una de otra y estima qué porcentaje de la información es recuperable. Esa estimación se da antes de cobrar el rescate, no después.
¿Y los SSD?
Fallan distinto y avisan menos. No hacen ruido, porque no tienen partes móviles, así que se pierde la señal más clara de todas.
Lo que sí dan es un comportamiento típico: el disco pasa a solo lectura. De repente no se puede guardar nada, aunque todo se pueda abrir y copiar. Si eso te pasa, es una ventana de rescate que conviene aprovechar el mismo día — puedes copiar todo hacia afuera, pero probablemente no puedas volver a escribir dentro.
También suelen deteriorarse más de golpe que un disco mecánico. La lección práctica es que en un SSD el respaldo periódico importa más, no menos, porque hay menos aviso previo.
Lo que sí depende de vos, y es aburrido
La mitad de los rescates que hacemos no habrían hecho falta con un respaldo automático funcionando. No con uno que alguien recuerda hacer los viernes: uno automático, que corra sin que nadie se acuerde.
Ningún disco es fiable indefinidamente. Los buenos duran más, y ya está.