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El computador está lento; qué revisar antes de llevarlo al taller

«Ya está viejo» es el diagnóstico más repetido y casi nunca es el correcto. Un equipo de seis años no se vuelve lento por cumplir años: se vuelve lento por alguna de cinco cosas, y cuatro de ellas se arreglan.

Esto es lo que puedes mirar vos antes de llevarlo a ningún lado.

1. El disco es el sospechoso número uno

Si el equipo tarda minutos en encender, se congela al abrir cualquier cosa y el indicador de actividad del disco queda encendido fijo, el problema es el disco en la gran mayoría de los casos.

Hay dos versiones y conviene distinguirlas:

Disco mecánico donde debería haber un SSD. No está dañado, es que ya no da para lo que se le pide hoy. Cambiarlo por un SSD es la mejora que más se nota de todas, por encima de añadir memoria o de cualquier limpieza de software. Un equipo de cinco años con SSD arranca más rápido que uno nuevo con disco mecánico.

Disco empezando a fallar. Aquí la lentitud es un síntoma, no el problema. Si además oyes clics, hay archivos que no abren o carpetas que desaparecen, deja de usarlo y haz respaldo ya — cada encendido reduce lo que se puede recuperar. Eso no es lentitud, es una pérdida de datos en curso.

2. Espacio libre: mira cuánto queda

Un disco casi lleno frena el sistema entero, no solo la carpeta que está llena. El sistema operativo necesita espacio de trabajo, y cuando no lo tiene, cada operación se convierte en un rompecabezas.

Regla práctica: deja libre al menos el 15 % del disco. Si tienes 500 GB, eso son 75 GB. Si estás por debajo, borrar o mover archivos puede devolverte velocidad sin gastar un peso.

Lo que más ocupa sin que uno se dé cuenta: descargas viejas, carpetas de video, la papelera sin vaciar y las copias de seguridad automáticas de programas que nadie recuerda haber instalado.

3. Cuántas cosas arrancan solas

Cada programa que se instala pide arrancar con el sistema, y casi ninguno hace falta. Con quince programas abriéndose al encender, el equipo tarda varios minutos en estar utilizable aunque el hardware esté perfecto.

En Windows se revisa en el Administrador de tareas, pestaña Inicio. Ahí se ve qué arranca solo y con qué impacto. Desactivar lo que no uses a diario no rompe nada: los programas siguen instalados y abren igual cuando los abras vos.

Es de las pocas cosas de esta lista que puedes hacer entero por tu cuenta.

4. Temperatura

Si además de lento el ventilador suena fuerte y la base quema, el equipo se está limitando a sí mismo. Cuando el procesador pasa de cierta temperatura, baja su velocidad para no dañarse. El computador no está lento: está protegiéndose.

La causa casi siempre es polvo compactado en el disipador y pasta térmica seca. Un portátil que lleva tres o cuatro años sin abrirse acumula lo suficiente para que el aire deje de pasar.

Esta no la puedes resolver en casa sin abrir el equipo, y abrir un portátil sin saber cuál es el tornillo que sostiene la bisagra es como acaban muchos plásticos partidos. Pero sí puedes identificarla, que ya es media respuesta.

5. Memoria RAM

Si el equipo va bien con una cosa abierta y se arrastra con cuatro, es memoria. Se nota sobre todo con muchas pestañas del navegador, que es lo que más consume hoy en cualquier equipo.

En el Administrador de tareas, pestaña Rendimiento, se ve cuánta memoria hay y cuánta está en uso. Si vive al 90 % o más con tu uso normal, ampliarla es de las intervenciones más baratas que existen — cuando el equipo lo permite, que no siempre.

Lo que no suele ser

No suele ser un virus. Es la primera sospecha de casi todo el mundo y la causa en una minoría de los casos. Cuando sí lo es, viene acompañado de otras señales: publicidad que aparece sola, el navegador que cambia de página de inicio, ventanas que no se cierran.

No suele arreglarse con un «limpiador» descargado de internet. Esos programas prometen acelerar el equipo y en el mejor de los casos no hacen nada; en el peor, son ellos el problema nuevo.

Y casi nunca es que «ya está viejo». De las cinco causas de arriba, cuatro se resuelven sin cambiar de computador.

Si nada de esto lo explica

Entonces sí conviene un diagnóstico. Lo que hace un diagnóstico y no hace una revisión por encima es medir: estado de salud real del disco, temperaturas bajo carga, memoria disponible con el uso normal del equipo, y qué está consumiendo el tiempo de arranque.

Con eso se sabe si la solución cuesta poco, cuesta mucho, o no vale la pena — y esa última respuesta también hay que estar dispuesto a darla.

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